Fundador · Abogado colegiado · Sevilla
Llevo más de 20 años ejerciendo en despacho propio, especializado en derecho de familia y Ley de Segunda Oportunidad. He llevado ante el TJUE una cuestión prejudicial sobre cláusulas suelo y he recibido el Premio a la Excelencia Profesional en Derecho de Familia de La Razón 2024. Pero esta no es la historia de mis logros: es la historia de mis fracasos con el software jurídico — y de por qué al final no tuve más remedio que crear el mío propio.
Probé más de quince herramientas distintas a lo largo de veinte años. Algunas eran caras. Algunas eran bonitas. Ninguna hacía lo que yo necesitaba. Y cuando llegó la IA, el problema se agravó: tenías que pagar aparte, integrar por tu cuenta, y rezar para que los datos no salieran de España.
— Manuel Pérez Peña, fundador de LEGALTECH IACuando abrí mi despacho en Sevilla, el mayor problema no era conseguir clientes ni ganar juicios. Era el papeleo. Las agendas de papel para los plazos, los expedientes en carpetas físicas, los honorarios calculados a mano. Algo tenía que cambiar.
Los primeros programas para despachos llegaron prometiendo orden. Instalabas en el ordenador, metías los expedientes, y ya. Hasta que el soporte desaparecía, la versión quedaba obsoleta, o el formato de exportación era una trampa: podías entrar, pero no salir fácilmente con tus datos.
Llegaron los SaaS jurídicos. Plataformas que prometían gestión de expedientes, facturación, agenda y documentos bajo un mismo techo. La realidad: módulos que no se hablaban entre sí, plazos procesales sin festivos autonómicos reales, exportaciones defectuosas y precios que subían cada año sin mejoras visibles. Probé Lexnet, Kleos, otros. Cada uno cubría algo, pero ninguno cubría todo. El resultado: tres o cuatro herramientas abiertas a la vez, con datos duplicados y errores de sincronización.
Un lunes de enero llegué al despacho con tres vencimientos de plazos el mismo día — ninguno marcado en el programa porque los festivos de Andalucía no estaban actualizados. Un cliente enfadado por el retraso en su factura porque el módulo de facturación no hablaba con el de expedientes. Y una herramienta de IA que prometía resumir documentos pero enviaba tus archivos a servidores en Estados Unidos sin que yo pudiera evitarlo. Fue el momento en que tomé la decisión: si no existe la herramienta que necesito, la construyo.
ChatGPT y los modelos de lenguaje de nueva generación llegaron con una promesa enorme para los despachos. Yo mismo los usé desde el primer día. Pero pronto vi el problema: usar IA bien en un despacho requería que estuviera integrada en la gestión, no como un chatbot separado. Y hacerlo cumpliendo el RGPD, con datos en España, era directamente imposible con las herramientas del mercado. Nadie lo había resuelto de verdad.
Me asocié con un equipo de ingenieros con más de 25 años de experiencia y 5 años trabajando en deep learning y big data. Pusimos las reglas desde el principio: datos siempre en España, IA integrada de verdad (no como add-on de pago aparte), plazos procesales con festivos autonómicos reales, facturación que conoce tus expedientes, documentos que se pueden prestar con marcas de agua sin que salgan del despacho. Y lo más importante: íbamos a usar la plataforma nosotros mismos cada día. Sin excusas.
El primer usuario de LEGALTECH IA fui yo. Migré mis expedientes, mis clientes y mi facturación. A los tres meses sabía que funcionaba de verdad: los plazos no fallaban, la IA respondía preguntas jurídicas sobre mis propios documentos, y los correos se clasificaban solos. Entonces abrimos a otros despachos.
Hoy LEGALTECH IA gestiona más de 2.351 casos, 28.000 documentos y ha ejecutado más de 79.000 operaciones de IA en despachos de toda España. Lo usamos nosotros, lo usan nuestros clientes, y cada mejora nace de un problema real que alguien ha vivido sentado delante de un expediente. No de una demo de PowerPoint.
La gente me pregunta por qué no vendemos a grandes despachos antes. La respuesta es sencilla: primero tenía que demostrar que funcionaba en el mío. Eso es lo que hace que sea diferente. No soy un vendedor de software que nunca ha pisado un juzgado. Soy el abogado que lo usa cada lunes.
— Manuel Pérez PeñaCada uno nació de un error propio o de un problema que sufrimos en carne propia.
Antes de lanzar cualquier funcionalidad, la usamos en nuestro despacho durante semanas. Si a nosotros no nos funciona, no sale.
Nuestros clientes nos confían datos confidenciales de sus clientes. Eso no puede salir de España sin consentimiento explícito. No hay excepciones.
Lo que aprendimos con el software fragmentado: si facturación no conoce los expedientes, o el correo no conoce al cliente, no sirve. Todo tiene que estar conectado.
En otros productos, la IA es un módulo aparte que se paga extra. En LEGALTECH IA, la IA está integrada en cada flujo desde el principio. Es parte del producto, no un parche.
Sufrimos en nuestra propia piel el vendor lock-in. Puedes exportar todos tus datos en cualquier momento, en formatos estándar, sin coste. Eso es innegociable.
Los Select Customers proponen y votan funcionalidades. El producto avanza según lo que vosotros necesitáis, no según lo que nosotros imaginamos desde una oficina.
Pruébala gratis durante 14 días, sin tarjeta de crédito, sin compromiso. O si prefieres, reserva una demo de 20 minutos y te la mostramos en directo.
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